OTRO MUNDO ES POSIBLE, UN MUNDO SOCIALISTA

Patrulla juvenil: Juventud Socialista de Chile, militancias, represión, memorias…

En agosto de 2023, a propósito de la instalación de una Placa de Memoria en una de las murallas del sótano del palacio de La Moneda que se extiende hacia el subterráneo de la Plaza de la Constitución, me enteré que en 1973 y 1974 operó allí un centro de detención, tortura y violencia sexual conocido con el nombre – El Hoyo- y  Cuartel N°1, uno de los primeros centros clandestinos de detención y tortura administrado por el Servicio de Inteligencia de Carabineros (SICAR). Quedé horrorizada porque entre los años 1990 y 1999, trabajando en la Oficina de Retorno (ONR) dependiente del Ministerio de Justicia y en la Secretaría de Comunicaciones y Cultura (SECC) del Ministerio Secretaría General de Gobierno (presidentes Patricio Aylwin y Eduardo Frei) estuve muchas veces en la oficina del departamento de Fotografía de la Presidencia que funcionaba en dichas dependencias.  Desconozco si aún continúa allí… lo único que  recuerdo es que ahí se encuentra el estacionamiento de los automóviles oficiales de la presidencia y ministerios radicados en el palacio de gobierno. Más grande aún fue mi sorpresa cuando supe que Manuel Carpintero Durán, ingeniero eléctrico y Enrique Norambuena Aguilar, profesor, históricos dirigentes de la Juventud del Partido Socialista (JS), estuvieron secuestrados en ese recinto en junio de 1974, entonces tenían 25 y 28 años,  militaban, junto a Carlos Lorca, médico, Secretario General de la JS en Santiago y Valdivia.

A ambos, los conocí en los años ochenteros, pero no fue hasta la campaña del Plebiscito del No (1988) cuando tuve la oportunidad de apreciar su accionar político en pleno. A Patricia Herrera Escobar, historiadora, militante del partido Socialista (PS), presidenta del Centro de Alumnos del Liceo Darío Salas, a la fecha del golpe de Estado (19 años), la conocí a propósito de este relato. Ella también permaneció secuestrada en este lugar, la primera que interpone una querella por violencia sexual en contexto de violencia política. Víctor Zerega Ponce,26 años, bachiller en Economía, también estuvo preso en estas dependencias, cuyo cuerpo sin vida fue encontrado en una playa de la región de Valparaíso, era uno de los integrantes de la primera dirección clandestina del Partido Socialista,  su detención fue una antesala de la represión y exterminio de esta primera mesa directiva en la clandestinidad presidida por Carlos Lorca, diputado por Valdivia y Secretario General de las Juventud Socialista (JS) y el dirigente portuario Exequiel Ponce, secretario regional y dirigente de la CUT Provincial de Valparaíso. -Patrulla Juvenil- les decían, distinguiendo que estaba compuesta mayoritariamente por dirigentes de la JS, quienes no superaban los 30 años, a excepción de  Exequiel Ponce. Manuel Carpintero, Enrique Norambuena  y Patricia Herrera, sobrevivientes de este centro de horror, decidieron en agosto de 2023 organizar el Colectivo Plaza de la Constitución, proponiéndose incluir este sitio en la Ruta de la Memoria y sumarse a los esfuerzos por el rescate de la memoria histórica y política chilena.  Por esta razón los elegí para este relato, reconociendo su representación de cientos de jóvenes militantes que durante la dictadura asumieron  la responsabilidad de mantener vivo el partido Socialista y servir a la causa del Socialismo, pese a que ello significaba la vida o la muerte, persecución, tortura y  hasta desaparición; una generación de jóvenes que transforman su compromiso político y vida partidaria prácticamente en su sentido de vida, recordándonos lo que dijo el presidente Salvador Allende en la Universidad de Guadalajara, México, (1972): -Ser joven y no ser revolucionario es una contradicción hasta biológica-.

Una nueva sociedad

 

La victoria electoral de 1970 fue un momento crucial en el proceso de compromiso político y social de muchos jóvenes, un factor esencial en la transformación que esta sociedad injusta reclama para dar paso a una nueva sociedad, decía el presidente Allende. A lo largo de su gobierno, cientos y cientos de jóvenes participaron en las jornadas de trabajos voluntarios, incluso para enseñar a leer y construir casas a personas de localidades rurales muy alejadas y o insertándose en las empresas con el objetivo de aumentar la producción, además de las multitudinarias marchas y movilizaciones de apoyo al gobierno popular. Por entonces más del 60 por ciento de la población chilena tenía menos de 30 años. En esta efervescencia, mientras muchos ingresaban a los partidos políticos de la coalición de gobierno, otros recibían formación ideológica en Escuelas de Cuadros en Chile, Cuba y la Unión Soviética que también contemplaba entrenamiento guerrillero. Influidos fuertemente por el ejemplo de la revolución cubana, la hazaña del Che Guevara y en plena guerra fría el repudio a la intervención de Estados Unidos en Vietnam, la juventud socialista compartía sus discusiones al calor de la consigna –El presente es de lucha, el futuro es nuestro- que pintaban las brigadas muralistas y al mismo tiempo, enraizados en las masas enfrentaban cara a cara el boicot, impulsado por los camioneros, procediendo a rescatar alimentos y productos de primera necesidad en los operativos que realizaban en las carreteras. Enrique Norambuena Aguilar, miembro de la Comisión Política del Comité Central de la JS y Subsecretario de Propaganda y Comunicaciones, responsable nacional de la Brigada Elmo Catalán (BEC), organismo juvenil de organización especializada en propaganda muralista callejera en todo el país, recuerda el protagonismo de la juventud inserto en el proceso de cambios en la sociedad y dice que esta actitud se reflejaba en todos los ámbitos, incluso en el musical con el surgimiento de la canción protesta. «La Brigada Ramona Parra y más adelante la Elmo Catalán que lleva el nombre de un joven socialista chileno que murió luchando por la revolución cubana fueron las pioneras del muralismo como una nueva forma de propaganda política que acerca además el arte a quienes no tenían acceso. La  BEC pintaba en las murallas las Equis de la campaña presidencial de Allende«.

Con ocasión de las elecciones parlamentarias de marzo de 1973, la Comisión Política de la Juventud Socialista acordó postular al cargo de diputado a dos de sus más importantes líderes: Carlos Lorca Tobar por Valdivia y Manuel Rodríguez, trabajador social, por Concepción, quienes salen electos con las más altas mayorías, destacando su línea de apoyo irrestricto al presidente Salvador Allende y su programa vía al socialismo en democracia. El MIR tenía una expresión muy fuerte en Concepción, sin embargo, el pueblo eligió un candidato que defendía las banderas de la Unidad Popular y de Salvador Allende. En Valdivia se produjo lo mismo, comenta, Manuel Carpintero, contrarrestando el diagnóstico de las posiciones ultraizquierdistas dentro del PS y de otros sectores que propiciaban una organización de brigadas armadas bajo la consigna –Avanzar sin tranzar. –La JS estaba convencida de que era la política la que resolvía los problemas y los aspectos militares dependían de la política, precisamente esta fue la diferencia con el partido. A mediados de 1972, Lorca envió una carta a la Comisión Política del PS en la que sostuvo que nadie podría discutir que estaban muy lejos de ser un partido bolchevique como el que dirigió al pueblo ruso en la Revolución de Octubre y muy lejos de ser una auténtica vanguardia revolucionaria.

El presidente Allende le había advertido sobre el eminente golpe de Estado y por ello en un acto de conmemoración del triunfo de la Unidad Popular que se realizó en Valdivia el 9 de septiembre de1973, Lorca anunció la asonada golpista incontrolable frente a una multitudinaria concentración que reunió a más de cinco mil personas, afirmando que no había ninguna capacidad militar si no se producía un quiebre en las fuerzas armadas y que no había ninguna posibilidad de que la izquierda y el partido enfrente a los militares unidos.  Esta perspectiva de la Comisión Política de la JS fue un factor determinante para enfrentar en una primera instancia los cercos de la represión que  tendría lugar por el simple hecho de ser socialistas y pertenecer al partido del presidente Allende. Sabían lo que tenían que hacer y no hacer, habían adoptado medidas de protección, estableciendo casas de seguridad, puntos de contactos y una red fija en estado de inamovilidad. El 11 de septiembre de 1973, pactando hacer todo lo posible e imposible por mantener vivo y en pie al propio partido y sus ideales de justicia social, cambiaron sus domicilio, eliminaron documentación interna, asumieron nueva identidad, se cortaron el pelo, cambiaron su forma de vestir y hasta la manera de hacer política en medio de la persecución y masacre en cadena a las direcciones centrales y regionales, ejecución de cuatro dirigentes del Comité Central y siete secretarios regionales mientras otros altos dirigentes del Comité Central eran encarcelados, al igual que dirigentes de cuadros medios y de base. Los que podían se asilaban en las embajadas o pasaban a la clandestinidad.

La lucha contra el fascismo

 

-El experimento fascista lleva en sí mismo los gérmenes de su derrota. La condición de su éxito es la destrucción definitiva del movimiento popular, y éste es indestructible. El pueblo, a las puertas de la conquista del poder, perdió una importante batalla, pero no está vencido. Reconstruye sus organizaciones y enarbola nuevamente las banderas de la lucha, en las difíciles condiciones de la represión más violenta que haya conocido nunca,  expresa la dirección clandestina en su documento de directrices políticas y estratégicas titulado -Al calor de la lucha contra el fascismo, construir la fuerza dirigente del pueblo para asegurar la victoria- conocido popularmente con el nombre -Documento de Marzo de 1974- y en donde se afirma  -el golpe de Estado fue la respuesta a la Unidad Popular que había afectado los intereses del capitalismo dependiente y que  su brutalidad represiva se asociaba a la instalación de una dictadura militar fascista destinada a favorecer intereses de los capitales extranjeros y grandes monopolios. Circular y difundir este documento ya sea impreso y o de manera oral fue una tarea clandestina prioritaria. Muchos militantes lo estudiaban y memorizaban párrafos. Después lo rompían y quemaban, evitando cualquier rastro. Otra tarea fue acceder a información para organizar listados y registros de camaradas encarcelados, ejecutados y exiliados. Carlos Lorca, tomó contacto y se reunió varias veces con diplomáticos y funcionarios de organismos internacionales que tramitaban la documentación destinada a sacar a los presos políticos del país. La ofensiva represiva puesta en el foco de esta mesa clandestina culminó en julio de 1975 con el secuestro de los dirigentes Lorca, Ponce, Ricardo Lagos Salinas y sus principales colaboradores; un total de once personas; todos detenidos desaparecidos, perdiéndose su rastro en Villa Grimaldi y en Colonia Dignidad -una cacería humana con inconfundibles características de genocidio– se expresa en una de las causas judiciales. La redada partió en junio de 1974 con la detención de Víctor Zerega Ponce. Un mes después,  su cuerpo sin vida fue encontrado en una playa cercana a Con-Con. En esa oportunidad  también detienen a Alberto Zerega, Ana María Campillo y Patricia Herrera, militante de la JS. Más adelante secuestran a  Norambuena y a Manuel Carpintero, subsecretario regional de Valdivia y miembro del Comité Central (JS) permaneciendo todos ellos entre diez a quince días en el Cuartel N° 1, subterráneo de la plaza de la Constitución, entre otros centros al margen de la ley.

Reunión de jóvenes socialistas

 

Hasta su secuestro, los dirigentes de las juventudes socialistas cumplieron diversas tareas orgánicas. La mañana del  golpe de Estado, Norambuena, concurrió a la sede partidaria de la juventud donde se reúne con los dirigentes Carlos Lorca, Camilo Escalona, presidente de la Federación de Estudiantes Secundarios, entre otros jóvenes dirigentes y militantes socialistas. De acuerdo a un plan de resistencia que tenían organizado se trasladan a la Escuela de Artes Gráficas, comuna de San Miguel, donde cerca del mediodía logran comunicarse con Erick Schnnake, director de la radio Corporación, quien les entregó la información del bombardeo que se anunciaba y luego cortó la comunicación para difundir los mensajes que emitía el presidente desde La Moneda. Entonces, este grupo, junto a más de un centenar de estudiantes, sintonizan la radio, escuchan el último discurso y luego observan el bombardeo de los aviones de la FACH sobre el palacio de gobierno, se informan de la ocupación militar de las fábricas y poblaciones y a continuación deciden sumergirse bajo las sombras de la clandestinidad. En Valdivia, Manuel Carpintero, logró sortear un operativo de control en momentos que viajaba en un tren, pasó inadvertido, gracias a  un importante dirigente gremial y empresarial que les dijo a los militares que viajaba con él.  Más adelante, se instaló en Santiago, huyendo de la persecución y dictamen de un Consejo de Guerra de Valdivia que lo condenó en ausencia a cadena perpetua. Uldaricio Figueroa, secretario Regional PS por Valdivia, fue condenado también en este mismo juicio; los acusaron de formar parte del Plan Z que según los militares se proponía eliminar a los líderes opositores al gobierno popular, un mito que permitió justificar el golpe de Estado y su sangrienta represión. Expulsados del país en 1976, después de pasar por varios centros de prisión y tortura, Norambuena partió a Suecia y luego se radica en Alemania (RDA) y Carpintero a Rumania, donde asumen importantes cargos y tareas. La Secretaría General de la JS en el exterior quedó a cargo de Enrique Norambuena y a su regreso a Chile, a mediados de los años ochenta, se suma de lleno a la lucha por la rearticulación orgánica partidaria, recuperación de la democracia y junto a Gabriela Miranda, su compañera y esposa, con el apoyo de la cooperación sueca, fundan el Centro de Adiestramiento Personal y Social (CAPYS) destinado a promover y defender los derechos y la inclusión social de las personas en situación de discapacidad, desde donde proponen políticas de inclusión, capacitación laboral, adaptación e integración y hasta el voto asistido. Claudia, su hija, fallecida el 2020, fue precisamente una de las figuras principales de esta campaña.  Carpintero regresó a Chile en 1983, luego que su nombre figurara en la primera lista de retorno autorizado. A su llegada, la policía internacional lo retuvo, pero después de un revuelo público y mediático finalmente autorizan su ingreso bajo el compromiso de presentarse ante la Fiscalía por su caso de condena a prisión perpetua en ausencia. Al día siguiente, los abogados de la Vicaría de la Solidaridad lo acompañaron, logrando levantar dicha condena, fundamentando una resolución de libertad incondicional emitida por la Corte Suprema, a raíz de su prisión, entre los años 1974 y 1975. Una vez inserto en la capital,  trabaja en la Comisión Chilena de Derechos Humanos (CCHDH) se integra al Movimiento Democrático Popular (MDP) y a los esfuerzos por la unidad partidaria,  fraccionada en ocho vertientes.

Testimonios

 

Durante el golpe militar, Patricia Herrera Escobar, 18 años, presidenta del Centro de Alumnos del Liceo Darío Salas, se trasladó con un grupo de dirigentes a una casa de seguridad asignada frente a una contingencia de conflicto donde permanecen hasta el toque de queda y luego, sin saber dónde ir, camina casi en estado de shock hacia el sector de la Estación Central, donde una señora de avanzada edad la protege en su casa hasta el día siguiente. En 1974 ingresa a estudiar Ingeniería Comercial en la Universidad Católica, carrera que queda trunca, tras su secuestro en las afueras de su casa y al cabo de un año su expulsión del país sin la autorización de su padre; un exilio forzado que se prolongó por 15 años en Francia y en Cuba. – Tengo 20 años, es verano y hay flores en todas partes. Yo estoy aquí, viva, así es que ¡Adelante!- gritó a su llegada a París. Nunca ha cesado su compromiso y lucha política, su militancia por la memoria, según afirma desde una condición de sobreviviente y no de víctima. A su regreso, se integró a militar en comunal Cerrillos, donde siempre ha residido y en 2010 con el patrocinio de la Corporación Humanas presentó la primera querella basada en la violencia sexual como método de tortura aplicada en el centro de detención ubicado en el subterráneo de la plaza de la Constitución, a un costado del sótano del palacio presidencial. El histórico fallo de la Corte Suprema (29 de agosto de 2023) que  incluye el caso de Ana María Campillo Bastidas, cuñada de Zerega, condena a siete agentes de la SICAR con penas que van entre diez y cinco años y un día y a uno de ellos presidio perpetuo, sumando las múltiples condenas, entre otras, degollamiento de José Manuel Parada, Manuel Guerrero y Santiago Natino (1985). –Estuve varios años en el exilio y mi vida está dedicada a la denuncia y a gritar ni perdón ni olvido por todas esas mujeres que ya no están, dice en su condición de presidenta del Colectivo Plaza de la Constitución. La violencia política sexual en los campos de secuestro y tortura fue una práctica permanente en los campos de secuestro y tortura. De este delito dan cuenta un total de siete querellas interpuestas en los tribunales de justicia. Al cumplirse casi medio siglo, en 2020, la justicia condenó a tres oficiales de la DINA a quince años de cárcel por secuestro y aplicación de tortura sexual a seis prisioneras políticas de la Venda Sexy; el primer caso que reconoce la aplicación de tormentos con violencia sexual. De hecho, hay casos de hijos productos de estas violaciones y embarazos con resultados de abortos. Este instrumento represivo se puso nuevamente en práctica hacia las mujeres y las disidencias durante el período de la revuelta social (2019-2020).

  • El Servicio de Inteligencia de Carabineros (SICAR)  se convirtió en la Dirección de Comunicaciones de Carabineros (DICOMCAR) más conocido como Comando Conjunto. Una buena parte de sus integrantes se habían instruido en la primera Escuela de Inteligencia que funcionó en el regimiento de Tejas Verdes de San Antonio, cuna de la Dirección Nacional de Inteligencia (DINA) dirigida por el general Manuel Contreras Sepúlveda.  El programa oficial de la conmemoración de los 50 años del quiebre democrático incluyó la instalación de una Placa Memorial en una de las murallas del subsuelo de la plaza de la Constitución donde funcionó un centro de secuestro y tortura hasta entonces muy poco conocido. Enrique Norambuena, Manuel Carpintero, Patricia Herrera, Ana María Campillo y Eliana Medina, entre otros ex prisioneros, acordaron en abril de 2023 organizar el Colectivo Plaza de la Constitución con objetivos de sumarse al movimiento por el rescate de la memoria histórica y política.  Desde entonces han participado en innumerables actividades, destacando en su agenda de trabajo instalar una segunda placa memorial en el sector de la entrada por la calle Agustinas. La existencia de este centro de detención y torturas está reconocido oficialmente en el Informe de la Comisión Nacional de Verdad y Reconciliación y en el Informe de la Comisión Nacional Sobre Prisión Política y Tortura, pero a nivel público se visibilizó a partir de la querella referida a la violencia sexual. Alrededor de 30 personas pasaron por este lugar sin derecho y sometidas a condiciones de extrema indefensión. Según informes de derechos humanos, muchos no recuerdan la cantidad de días de prisión en dicho lugar ya que estaban esposados y vendados en una pieza oscura, sin agua ni comida y sometidos a sucesivos interrogatorios, sesiones constantes de tortura y simulacros de fusilamientos. Este recinto que se caracteriza por centrar su foco represivo en la militancia del Partido Socialista y por practicar torturas y violencia sexual a las mujeres en contexto de prisión fue declarado Monumento Nacional y Sitio de Memoria en 2018, enmarcado en las medidas de reparación simbólica en el ámbito de la cultura y el patrimonio como materialización de las garantías efectivas de no repetición.

* Myriam Carmen Pinto, periodista - Página 19.